HACER EL BIEN Y SEMBRAR LA VERDAD

Hoy inauguramos nuestra sección de Documentos. Y lo hacemos con un artículo de Alicia Latorre publicado hace años en "Pensamiento Provida". Alicia Latorre es actualmente presidenta de la Federación Española de Asociaciones Provida aunque este artículo es anterior. Seguiremos trayendo a esta sección otros artículos de interés que merezca la pena releer.

 

HACER EL BIEN Y SEMBRAR LA VERDAD

(COMUNICACIÓN)

 

Alicia Latorre Cañizares, presidenta de ADEVIDA (Cuenca). Maestra, Licenciada en Ciencias de la Educación y Diplomada en Enfermería. Actualmente (2008) presidenta de la Federación Española de Asociaciones Provida.

El día a día de una asociación pequeña que con pocos medios y mucho esfuerzo ha conseguido ayudar a muchas mujeres. La defensa de la vida es apasionante pero desgasta y hace falta mucho tesón, sacrificio y reflexión. Algunos casos son especialmente difíciles como el de las adolescentes que además de lo delicado de su situación reciben muchas veces una cruel presión de la familia y la sociedad. Otras veces es necesaria la actuación conjunta de varias asociaciones. Los casos narrados ilustrarán estas ideas. Junto a la labor de ayuda es fundamental mostrar la verdad, la cultura de la vida con toda su grandeza y coherencia. No siempre salen las cosas bien pero la "siembra" siempre es abundante y el buen fruto en algún momento y en cualquier lugar, está asegurado.

                        Cuando uno quiere explicar cómo funciona una asociación pequeña como ADEVIDA en una ciudad también pequeña como Cuenca, en España, realmente se queda sin palabras porque la respuesta más exacta es que funciona literalmente “de milagro”. En nuestra ciudad hay unas casas famosas que se llaman Casas Colgadas porque están como colgando en  una roca escarpada. Su fundamento es bien firme y forman parte de un paisaje maravilloso donde todo está en equilibrio. La cuenca la ha excavado un río que casi no lleva agua pero que con constancia después de muchos años ha labrado una hoz maravillosa. Algo así es ADEVIDA. Surgió del corazón y como un deseo espontáneo de personas que llevaban muy adentro su amor a la vida y que sufrían sólo de pensar que alguien puede siquiera cuestionarse el derecho de un ser humano a nacer. Sus fundamentos son bien firmes, como la roca,  porque es la Verdad, porque es el Bien y esto le lleva a defender la vida humana.

                       Hace años, cuando en España empezaban a soplar vientos de muerte, un grupo de personas la pusieron en marcha, funcionaron un tiempo y después el río se quedó sin agua por un tiempo, o mejor dicho, con un hilo de agua, con unas pocas personas que “aguantaron” esperando aguas nuevas. Y llegaron. Pasaron el testigo, aunque algunos siguieron aportando su gran granito de arena. La cultura de la vida seguía excavando su cauce. Y así emergió de nuevo.

                       Os contaré un poco de las  primeras andaduras.

                       En primer lugar buscamos a quien nos pudiera orientar de la labor provida, queríamos saber qué hacían en otros sitios, qué material existía y tirando del hilo fuimos contactando con distintas asociaciones, viajamos a ver la sede de provida de Albacete que era la más cercana, nos grabaron un par de cintas que nos impresionaron profundamente y también nos dieron algunos números de teléfono. Después de un tiempo de búsqueda nos lanzamos manos a la obra. Pusimos unos carteles y organizamos una charla para explicar a Cuenca que ADEVIDA comenzaba de nuevo. Invitamos a los socios antiguos, a las autoridades, asociaciones, docentes, párrocos, etc. La charla la impartió un conocido líder provida, D. Jesús Poveda de Agustín, que “casualmente” fue la misma persona a la que yo escuché siendo una estudiante del instituto muchos años antes cuando ADEVIDA comenzó por primera vez. Años después,  sin saberlo, habíamos invitado a la misma persona, y aquella estudiante  era ahora la presidenta. Nunca sabemos el alcance de una charla a favor de la vida.

                       Nos enteramos de que iba a haber un curso de formación de jóvenes provida en  Pamplona. Y allí nos fuimos unas cuantas personas. Vinimos felices y con muchos ánimo Después acudiríamos al de Albacete, y a  todos los cursos que pudimos, tanto los que convocaba provida como cualquier entidad relacionada con la bioética, la medicina...y que transmitiera fielmente el valor de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural.

                        Empezamos a atender mujeres. Al principio conocidas de socios. Las primeras, dos hermanas muy pobres, que habían quedado embarazadas las dos de hombres casados que ahora no querían saber nada de ellas. Las habían echado de casa y estaban con una abuela muy vieja y paralítica, viviendo en unas condiciones de gran miseria.

                        El siguiente caso fue una chica joven con 4 hijos y embarazada de nuevo. La trabajadora social no le ayudaba si a cambio no aceptaba sus condiciones: abortar y operarse para no tener más hijos. Su marido también quería que abortara y la había dejado. Vivía en una casa sin servicio, con ratas y con los cristales rotos. Gracias a la ayuda de ADEVIDA esta chica cambió de casa, tuvo a su hijo y fue organizando su vida. Pasado un tiempo hizo las paces con su marido y ahora están trabajando los dos y sacando a su familia adelante. Les han concedido una casa de protección oficial.

                      Otra chica (ese primer año atendimos a 4), era una drogadicta que empezaría su  desintoxicación después de dar a luz a su niño. Le ayudamos durante el embarazo y hasta que el niño tuvo 2 años. La madre y el niño estaban a cargo de los abuelos.

                       Al llevar ya un año trabajando, solicitamos el ingreso en la Federación Española de Asociaciones Provida y nos fue concedido. Esto supuso para nosotros un paso importante y una seguridad muy grande al formar parte de una familia en la que hay un respaldo y en la que uno encuentra asesoramiento en cuestiones importantes. Es fundamental que estemos muy unidos pues compartimos algo tan grande que todos debemos poner de nuestra parte para que exista una profunda unión no sólo en las fuerzas de acción, sino de corazón. Este tesoro, a pesar de llevarlo en vasijas de barro, hay que cuidarlo y transmitirlo con una delicadeza infinita para no desvirtuarlo, para que prenda como una llama en cada corazón. Hasta este momento estábamos sin sede. Nos reuníamos en una cafetería  que conocíamos al dueño y nos dejaba una sala  tranquila para las reuniones. Con la recaudación del primer año y algo que nos dejó el equipo anterior, comenzamos a editar un modesto boletín informativo llamado ¡Sí a la vida! que enviamos dentro y fuera de España y que nació de un profundo deseo de difundir la verdad y también de facilitar la labor de difusión de los argumentos de la defensa de la vida por medio de pequeños documentos redactados de forma didáctica. Organizamos también diversas charlas sobre diferentes temas relacionados con la defensa de la vida. Mientras tanto acudíamos a las reuniones a las que se nos convocaba y nos ofrecimos para organizar en Cuenca un curso de formación de jóvenes provida. Habíamos conocido a personas muy buenas y queríamos traerlas a Cuenca. Con muchas dificultades y sin dinero organizamos el curso con un interesantísimo programa en el que se tocaban todos los temas. Pero durante el verano los providas de España tenían un reto importante. Se quería ampliar la ley de aborto y habría una votación en septiembre. Había un profundo debate social. Estábamos coordinados con otras asociaciones y nos invitaron a hacer una manifestación en Cuenca. Nos pareció un disparate porque la gente normalmente no se mueve y si se convocaba e iban cuatro personas, el fracaso iba a ser mayor.  Nos animamos a ir a la de Madrid, donde escuchamos palabras tan buenas que nos llegaron tan adentro y vimos a personas que nos edificaron tanto, que volvimos dispuestos a poner manos a la obra. Con 4 ó 5 días de antelación nada más, preparamos unos textos, fuimos a la radio, pusimos unos carteles y anunciamos por megafonía desde un coche, que tendríamos en un céntrico salón de actos, una charla informativa sobre el aborto y a continuación una manifestación en una plaza cercana. Lo dijimos a las autoridades del momento y nos apoyaron porque ellos no querían esa ampliación, aunque hasta entonces no nos habían ayudado. Fue un éxito rotundo. La gente abarrotaba el salón, y el acto de la plaza fue muy bonito porque los que habían estado en la conferencia eran más conscientes de lo que estaba pasando y estaban allí de corazón. Fue especialmente emocionante ver como salieron al escenario niños de edades consecutivas desde que despenalizaron la ley del aborto que llevaban carteles con el número de niños que habían sido abortados el año de su nacimiento, podrían haber sido sus compañeros, sus amigos. Los discursos, breves, fueron pronunciados por distintas personas: un médico, un ama de casa, una estudiante...todo en tono serio pero amable y constructivo. Como consecuencia de aquello algunas personas de las que acudieron se hicieron socias de nuestra asociación y ocurrió algo que superaba todas las expectativas: personas que trabajaban en el equipo de gobierno de la Diputación Provincial nos propusieron la firma de un convenio de colaboración para comenzar un centro de atención a la mujer embarazada. Nos dijeron que nuestra labor era tan importante que merecía un sitio digno. Y redactamos un convenio en el que se comprometían a darnos una cantidad anual con la que podíamos mantener un centro y ayudar a las madres y además se debía renovar anualmente siempre que cumpliéramos nuestra labor. Desde entonces tenemos un piso donde podemos atender a las chicas, incluso algunas se han alojado allí temporalmente. También  ofrecemos formación,  se enseñan métodos naturales y  nos sirve de pequeño almacén . Esto nos dio una buena lección, porque si nos hubiéramos dejado llevar por el desánimo, o por lo que humanamente parecía lógico, habríamos roto el débil eslabón que era clave para comenzar una etapa donde se iba a hacer mucho bien. Incluso el Ayuntamiento nos dio permiso para organizar en el Auditorio el curso de formación que iba a ser en octubre. El Auditorio era el mejor lugar, el de más prestigio, el que reunía las mejores condiciones y que antes nos habían dicho que era imposible. Tuvimos que rectificar la propaganda del curso pero mereció la pena. Acudieron 150 jóvenes de toda España y  fue todo un éxito.

                    También se nos concedió una cantidad que el ministerio del Interior concede anualmente a las asociaciones provida.

                   Aprovechando las “vacas gordas” hicimos un díptico del centro, propaganda diversa y adquirimos bastante material y una fotocopiadora. También ayudamos a otras asociaciones, como a una que se les quemó la sede, o una ayuda para que pudiera viajar a España una médico cubana, así como ayudas puntuales a centros provida en Argentina y Venezuela. Nuestro boletín lo hicimos llegar también al centro Internacional de la Vida en Lourdes.

                En Cuenca poco a poco nos fueron conociendo. Nos empezaron a derivar casos las trabajadoras sociales, los centros de salud...Procuramos de vez en cuando darnos a conocer en la TV local, en la radio y en los periódicos y también ponernos en contacto con los puntos a los que podría acudir una chica en apuros: centros de salud, parroquias, ONGs.

                    Pusimos un horario de dos horas y media, cuatro días a la semana y la persona que está en la oficina es una madre soltera a la que se da una gratificación económica Y allí acuden a recoger la ropa, leche o pañales, según los casos, pero las entrevistas iniciales a las chicas no las realiza ella, sino que quedamos a una hora fuera del horario de oficina y con total confidencialidad y sin interrupciones, se ve cada caso. Excepto esta chica, todos somos voluntarios y cada uno colabora cuando se le necesita: ordenar el centro, repartir propaganda, preparación al parto, consulta médica, charlas diversas, etc.

                    Cuando se quiso aprobar la píldora abortiva RU-486 (cosa que desgraciadamente ocurrió), hicimos una hojita divulgativa pero bien documentada en la que además anunciábamos ADEVIDA y la buzoneamos por toda Cuenca. Esta hojita la enviamos a todas las asociaciones provida y ellas a su vez lo hicieron en sus provincias. Como consecuencia de este trabajo nos llegó el caso de una mujer que la había guardado sin leerla, “por si alguna vez tenía que utilizarla”. Cuando se quedó embarazada la leyó y al ver que la cosa era más complicada de lo que parecía, acudió a nosotros. Era una divorciada con hijos mayores y problemas con el alcohol, que quedó embarazada de un hombre que no quiso saber nada y según viniera el día quería abortar o no. Cuando por fin decidió seguir, lo llevó totalmente en secreto porque no podía soportar que lo supieran en el trabajo, ni sus hijos (a la mayor le había pagado ella un aborto el año anterior), ni sus padres. A una hermana suya se lo contó pero le dijo que hiciera lo que a ella le pareciera y no se ocupó de nada más. No hubo forma de convencerla, así es que le facilitamos asistencia gratuita médica en Madrid, tanto ginecológica como psiquiátrica con médicos provida de allí y por fin dio a luz en el Hospital de la Paz . Nosotros la acompañamos en el parto y ese día acudió también su hermana. Después de nacer le ayudamos esporádicamente cuando lo necesitó. Ella tenía su trabajo. La familia al final recibió a la niña con mucha alegría. Del gran trabajo que supuso el buzoneo sólo sabemos que sirviera para este caso, lo cual no quiere decir que no haya habido más. De todas formas, con una vida salvada, merece la pena, y aunque no viéramos frutos, también.  

                 Normalmente no obtenemos una respuesta de masas, salvo en el caso de la concentración que he contado anteriormente, pero todo el que recibe información no queda igual y después de cada charla y de cada gestión hay un nuevo socio, nos llega algún caso o nos dan algún paquete de pañales, que todo se agradece. Actualmente el Hospital General nos da los excedentes de leche maternizada, desde el momento que el jefe de servicio de pediatría se enteró de la labor de ADEVIDA. Sinceramente creo que donde se nos va conociendo, se nos valora y respeta, lo cual no quiere decir que actualmente no lo estemos pasando realmente mal, tal y como os voy a contar.

                        Después de esta etapa de lanzamiento vino la oscuridad, momentos muy duros porque cambió el equipo de gobierno tanto en el Ayuntamiento como en la Diputación y la Junta y eso tuvo una gran repercusión para nosotros. Agradecimos de corazón a las personas que dejaban su cargo, la ayuda prestada y les dijimos cómo ellos podrían recordar con paz sus años de mandato porque habían utilizado su poder para ayudar a los demás, para crear estructuras que permitirían seguir haciendo el bien cuando ellos no estuvieran. El convenio se mantuvo porque era de renovación obligatoria pero sin subirnos ni una peseta, a pesar de que el nº de mujeres atendidas pasó progresivamente de 4 el primer año a 90 el último y nos lo ingresaban a veces con casi medio año de retraso. Además nunca nos dieron nada el resto de organismos oficiales más que trabajo. Nos enviaban a las mujeres una vez que habían dado a luz y seguían aumentando las cifras del aborto. A pesar de eso no hemos dejado de visitar a cada nuevo cargo y hemos seguido con  labor hemos intentado ir ganando terreno persona a persona, informando y sensibilizando a asociaciones, a médicos, a trabajadores sociales...para que se impliquen en la defensa de la vida o al menos para que nos envíen a las embarazadas en dificultades para reducir a cero el número de abortos en nuestra provincia. No sólo no nos aumentaron el dinero del convenio ni nos dieron nunca nada en las convocatorias de la Junta para asociaciones sin ánimo de lucro, sino que se nos negó el dinero del Ministerio del Interior en años sucesivos, incluido el presente, presumiblemente porque la Junta no ha considerado necesaria la existencia de nuestra asociación. Volvemos por tanto a las penurias iniciales, aunque con un centro abierto y atendiendo a un centenar de mujeres, no sé ni cómo, ahorrando en todo, menos en calidad humana y en amor a cada vida humana. Hemos reducido a dos días la apertura del centro y estamos luchando por conseguir nuevos socios. A final de año nos suele dar la Caja Castilla La Mancha una pequeña ayuda que nos sirve para pagar el último alquiler.

                       A nuestro centro han acudido chicas buscando un aborto pero ¡ya!. Otras han venido porque conocen a alguien a quien hemos ayudado antes.

                    . Algunas veces es necesaria la colaboración entre asociaciones de distintas provincias, como ocurrió el día que nos avisaron que una trapecista de un circo que estaba embarazada de 4 meses, quería abortar. Realizamos en principio una labor conjunta Cuenca y Madrid, que quedamos en un punto intermedio para ir a visitar a la chica. Quedamos en un parque y acudió con su hermana que a pesar de ser menor se le veía más madura y razonaba algo al menos. Nuestra chica tenía un cuerpo fuerte y musculoso y realmente no se le notaba que estaba embarazada. No logramos convencerla. No aceptaba el embarazo, no mostraba sentimientos. Después contactamos con personas provida en diversas localidades de Albacete y Murcia, siguiendo el recorrido del circo. La chica tenía toda la información para abortar, ahora tenía que reunir el dinero y esperar al día de descanso para decirle a sus padres que se iba a Madrid a comprar ropa. Ellos no sabían nada y ella seguía actuando en el trapecio. No quería decírselo porque era una deshonra para su  familia que descendía de gitanos del Este de Europa. La chica quería ir a Madrid y le dijimos que le pagábamos el billete (no tenía nada de dinero) pero para ir a ver a un buen médico en un hospital. Le dimos los datos y aunque no muy convencida, accedió. Ella tenía la esperanza de convencer al médico. Viajó de noche y muy temprano  lo llamó. El ya estaba al tanto, es amigo nuestro y nos ha ayudado en muchas ocasiones. Acudió en su busca a la estación. Nos contó luego que le dio mucha pena porque estaba totalmente despistada, muerta de frío y con hambre. La invitó a desayunar y se fueron al hospital. Le hizo una ecografía, le dio toda serie de argumentos y cuando dice que ya no sabía qué más decirle se le ocurrió llevarla a la sección de prematuros, donde había algunos de una edad semejante a la de su bebé. Estaba ya de 22 semanas. Dice que inesperadamente cambió por completo y dijo ¡la voy a tener!, (ya le había dicho que era una niña). Volvió a su circo, lo dijo en casa y  la niña nació. Se encontraba perfectamente a pesar de tantas piruetas y tantas aventuras. En este caso todos nos sentimos un poco trapecistas, por los “equilibrios” que hubo que hacer, por el miedo y la emoción. Había merecido la pena tanto esfuerzo y aunque después no hemos sabido nada más de ella porque este circo recorre todo el mundo, sabemos que se salvaron dos vidas, la de la madre y la de la niña. Y nosotros vivimos una bonita experiencia, con visita a un carromato incluida, que recordamos con entusiasmo como una historia inverosímil con final feliz.

                       Para terminar quiero hacer refrencia a dos colectivos que han aumentado significativamente los dos últimos años: el de inmigrantes y el de adolescentes

                       Las primeras son un grupo muy vulnerable y carne de cañón para el aborto. Depende de qué pais vengan para que se note un mayor o menor espíritu a favor de la vida. Nuestra ayuda se centra no sólo en que esa nueva vida siga adelante sino en que las mujeres sean conscientes de su dignidad y no estén a disposición de cualquiera a cambio de que se les pague un alquiler o  se les consiga unos papeles. Además les ayudamos a reflexionar sobre su proyecto de vida, que sean fieles a su marido y a sus hijos si los tienen en su pais de origen y que luchen por una estabilidad familiar. Completamos la ayuda con charlas de formación sobre diversos temas. No queremos sólo que vengan  al mundo todos los niños engendrados sino que crezcan en un ambiente sano y bueno, en una familia como Dios manda. Suelen ser bastante receptivas aunque se observan muchas carencias en cuanto a hábitos, fidelidad a la palabra dada, valoración de los aspectos que no son materiales, etc. En contrapartida nos enriquecen, como siempre que existe un contacto entre seres humanos y nos hacen reflexionar sobre asuntos trascendentes.

                       En cuanto a las adolescentes nos esforzamos por transmitirles valores, para que respeten su cuerpo y vivan su vida con plenitud, para que no caigan en la trampa de campañas engañosas que les hacen daño. Aún así cada vez es mayor el nº de embarazos y de abortos en adolescentes, muchas veces víctimas de las campañas de sexo seguro de los institutos, del mal empleo del tiempo de ocio y de la falta de comunicación con los padres. El papel de la familia y la personalidad de la chica son fundamentales. Contaré un caso reciente. Una adolescente embarazada  acudió a pedir ayuda para seguir adelante. Iba con su novio y en ningún momento se habían planteado deshacerse del bebé. Conocían el caso de una amiga que le habíamos ayudado y había seguido adelante y dentro de las dificultades lógicas estaba tan contenta con su niño. Ellos sabían que iba a ser un disgusto para la familia pero estaban decididos. Pasaron 15 días, porque yo estaba fuera de Cuenca y no quería decírselo a su familia hasta que no pudiéramos hablar. Me mandaba mensajes como una niña asustada, diciéndome que no podía dormir, que tenía miedo, pero que quería luchar por su hijo. Preparamos cómo decírselo a sus padres. Estábamos confiados en que todo saldría bien porque la chica decía que su madre no era partidaria del aborto y que le había parecido muy mal cuando una persona conocida había abortado. Sabía que tenía que pasarlo muy mal unos días y comprender el lógico disgusto pero que luego todo sería más fácil. Preparamos cómo debía decírselo y ella quería nuestra ayuda. Nos pareció más lógico que hablaran a solas por si le molestaba que personas ajenas intervinieran. Así es que nada más decírselo me llamó. Estaba llorando y me pasó a su madre, que gritaba medio histérica. Traté de tranquilizarla y le pedí permiso para ir a hablar con ella. Mi casa está a 3 minutos de la suya. Me dijo que sí, aunque no hacía más que repetir: “mi hija con 15 años...no puede ser, esto hay que interrumpirlo”. Me fui corriendo pero de camino me llamó al móvil la chica diciéndome que había llegado su hermano y que se iban al hospital. Cuando llegué habían arrancado el coche. Volví a por el mío, pero antes telefoneé al médico de guardia que afortunadamente es amigo y contrario al aborto y le expliqué que iban de camino. Cuando llegué al hospital estaban ya hablando con el trabajador social. Una administrativa del hospital, que conocía a la madre, al verla tan alterada, en vez de llevarlas a la consulta, los llevó al trabajador social. Mientras tanto la chica me había puesto un mensaje de texto que aún conservo: “ven, corre”.  Ahorro detalles pero el caso es que le hicieron una ecografía, la mandaron al psiquiatra del hospital y le dieron cita para acudir el lunes a la unidad de salud mental infanto juvenil  de la Junta (era viernes). Mientras salió para la ecografía pude hablar con el trabajador social, con el hermano y con el padre, al que habían llamado para que acudiera. Es una de las peores situaciones que he vivido. Traté de mantener la calma para poderles hablar. Les insistí en que debían escucharme porque yo le había recomendado decir la verdad a su padres (¡ en qué hora ¡) y que por tanto no me debían ver como una enemiga. Educadamente me dijeron que me llamarían si me necesitaban, pero le quitaron a la niña en móvil y la incomunicaron todo el fin de semana. Por una amiga supimos cómo iban las cosas y que la estaban presionando para abortar. Intentamos hablar con el novio, con sus padres, con la psicóloga de la unidad de salud mental, pero el martes había abortado. Lo supimos más tarde,  porque sin saber que ya habían matado al niño pude hablar con la madre, quien intentó negarme que había existido embarazo (no se acordaba de que yo había visto la ecografía). Nos quedamos hechos polvo con un terrible sufrimiento por las dos criaturas, por tanta violencia, por cómo están montadas las estructuras de muerte y están en los sitios clave personas sin escrúpulos. Unos días después vi la los dos novios, la chica me dijo que aún no creía todo lo que había pasado y la animé a ponerse en paz con Dios manifestándole mi tristeza por la terrible presión que había sufrido. Nadie esperábamos esa reacción de una persona que se declara contraria al aborto, ni uno piensa que los padres pueden llegar a tal crueldad. La chica estaba muy mal. Cuando ella esperaba un disgusto porque sus padres no se sospechaban que estaban teniendo relaciones, su enfado fue grande por no haber tomado “precauciones”. Hemos aprendido mucho de este caso, y hemos comprobado con dolor cómo la mera existencia de la ley con todas sus trampas de aplicación, son ya una condena de muerte. Este caso nos ha dejado muy “tocados”. Para nosotros el asunto no está cerrado. Ella sabe que siempre la tratamos bien, que le aconsejamos lo mejor, y que ahora no la vamos a dejar tirada. Esta pobre niña forma parte de los muchos que acuden destrozados, queriendo curar sus remordimientos, sus depresiones, incluso sus ganas de quitarse la vida. Entre las personas que ahora colaboran generosamente hay quien lleva a sus espaldas abortos, hombres y mujeres que no serán descubiertos por nosotros pero que su vida ahora es ejemplar aunque se haya escrito con renglones torcidos. Así lo deseamos para esta desgraciada joven.

                        La defensa de la vida es apasionante pero desgasta y hace falta mucho tesón, sacrificio y reflexión.  No debemos desanimarnos. Esto no es labor meramente humana y por tanto hay que seguir ahí, haciendo lo que podamos, “en guardia”, sin perder oportunidades y sin desanimarnos cuando todo se ve negro.

                         Y este es el día a día de una asociación pequeña que con pocos medios y mucho esfuerzo ha conseguido ayudar a muchas mujeres y también algo fundamental: mostrar la verdad, la cultura de la vida con toda su grandeza y coherencia. A veces avanzamos, otras resistimos. No siempre salen las cosas bien pero la "siembra" siempre es abundante y el buen fruto en algún momento y en cualquier lugar, está asegurado.