ABORTO: DESMITIFICANDO LAS CIFRAS

Si ayer abríamos nuestra sección de documentos con un artículo de testimonio de una vivencia personal, hoy seguimos con un artículo científico que fue publicado en la Revista Jurídica El Derecho, Buenos Aires, del 3 de julio de 2.006. El autor es Jorge Scala, miembro del Comité Permanente de los Congresos Internacionales Provida.

 

ABORTO: DESMITIFICANDO LAS CIFRAS [1]

Por Jorge Scala

 

             1. Proemio:

            Me propongo efectuar una revisión crítica, de las estadísticas en torno al aborto procurado. Este estudio resulta imprescindible. En todos los países que lo legalizaron, el principal "argumento" esgrimido, fue la difusión de  diversas cifras en torno al tema -jamás citando fuentes confiables-. Al ser repetidas hasta el hartazgo, por los medios de propaganda, volcaron la opinión pública a favor del homicidio prenatal, de modo que dejara de ser considerado un crimen abominable, por el común de la gente [2].


            Uno de los promotores del aborto en EE.UU., nos lo dice claramente en su autobiografía, al comentar las tácticas utilizadas para lograr la despenalización en su país: "Nuestra línea de conducta favorita era achacar a la Iglesia cada muerte producida por abortos caseros. Se daban cada año unas trescientas muertes por abortos delictivos en los años sesenta en Estados Unidos, pero NARAL y sus notas de prensa afirmaban tener datos que apoyaban la cifra de cinco mil. Afortunadamente, el reconocido bioestadístico Dr. Christopher Tietze -conspicuo integrante de la Federación Internacional de Paternidad Planificada (IPPF)- era aliado nuestro. Aunque nunca aventuró un número concreto, nunca negó la autenticidad de esos datos…" [3].

            Como otro botón de muestra, de esta táctica utilizada repetidamente por los grupos abortistas, transcribo ahora un párrafo de una conferencia, pronunciada por Frances Kissling, presidente de "catholics for a free choise", fundación estadounidense dedicada a promover el aborto en todo el mundo, utilizando fraudulentamente el mote de "católicas". Cuando se estaba debatiendo en el Uruguay el -luego rechazado-, proyecto de ley para despenalizar el aborto a petición, Kissling viajó a Montevideo, y en una exposición abierta al público, dijo textualmente: “Jugamos a la política. Para cambiar la mentalidad. Tenemos que incidir aunque debamos ‘aliarnos con el diablo’.... Hay que sacrificar a uno, alguien las tiene que pagar. No vamos a castigar a todos, pero uno de ustedes (legisladores) no va a estar aquí en el 2004. Aquí en Uruguay hay que castigar por lo menos a uno y en el 2005 todos los legisladores lo van a pensar dos veces antes que los castiguen para la próxima en el 2008. La política es sucia, nos metemos y peleamos por lo que queremos.....Ustedes tienen que martillar que las mujeres se mueren. Hace dos días se murió una mujer. Yo visitaría al legislador.... Exageren los números de las muertes" [4].

            El uso sistemático de información falsa, obliga a un estudio serio de las estadísticas. Para esta revisión, tomaré los principales mitos esgrimidos en favor del aborto, y los cotejaré con estadísticas de fuentes inobjetables. Como verá el lector, las conclusiones resultan lapidarias.

            2. El mito que despenalizando el aborto disminuiría su incidencia: Esto se afirma dogmáticamente, sin expresar un motivo concreto de cual sería la causa de que, al legalizar el crimen intrauterino, disminuiría su incidencia. Al respecto, las estadísticas muestran empíricamente, exactamente lo contrario. En efecto:

            2.a. En todos los países que despenalizaron el aborto, tanto el número como la tasa de abortos aumentaron notablemente. Veamos algunos ejemplos:

            En EE.UU., la cifra inicial de abortos "legales", fue de 57.160 en el año 1.967. En 1.996, el número total de abortos fue de 1.504.790; es decir un crecimiento del 2.632,59% en treinta años. El total de abortos legales efectuados entre ambos años en EE.UU., fue de 36.405.760 [5].

            En Gran Bretaña, la cifra inicial de abortos legales, corresponde a 1.969, con 49.829. Esta práctica se había elevado a 185.415 durante el año 2.004 [6], lo cual implica un aumento del 272%, en sólo 35 años.

            El siguiente cuadro nos muestra la situación en España, según la información oficial. Para ello se tomaron los años a partir de la despenalización del aborto (1.985), describiendo el número de nacimientos, el número de abortos y el porcentaje de abortos respecto de los nacimientos viables de cada uno de esos años. Las estadísticas demuestran que no solo aumenta permanentemente el número total de abortos, sino también la tasa de los mismos. En efecto:

 

NACIMIENTOS Y ABORTOS EN ESPAÑA 

Datos según los registros del Ministerio de Sanidad y Consumo

e Instituto Nacional de Estadística

 

     

      AÑO

 Nacimientos

 Abortos legales 

%

Abortos respecto embarazos viables

1985

456.298

9

--

1986

438.750

467

0,11

1987

426.782

16.766

3,78

1988

418.919

26.069

5,86

1989

408.434

30.552

6,96

1990

401.425

37.231

8,49

1991

395.989

41.910

9,57

1992

396.747

44.962 

   10,18

1993

385.786

45.503

   10,55

1994

370.148

47.832

   11,44

1995

363.469

49.367

   11,96

1996

362.626

51.002

12,20

1997

369.035

49.578

11,84

1998

365.193

53.847

12,85

1999

380.130

58.399

13,32 

2000

397.632   

63.756

13,82 

2001

403.859

69.857

14,75

2002

416.518

77.125

15,62

 

Total hasta el 31.12.02:     7.157.740                                     764.232                            9,65

            En 2.003, se practicaron 79.788 abortos en España, y un año después fueron  84.985. Durante el año 2.006, hubo 101.582 abortos, por lo que continuó la tendencia ascendente.

            Subrayo que en todos los países que legalizaron el homicidio intrauterino, las estadísticas muestran efectos similares. En conclusión: cuando se despenaliza el aborto, éste se incrementa continuamente. 

            2.b. Por el contrario, Polonia es el único país en el mundo que tenía una ley muy permisiva de aborto, y la modificó por otra con muchas restricciones. Por lo tanto, este caso resulta muy importante, para prever el impacto de una política pública, en torno al aborto. En dicho país, el número máximo de abortos se produjo en 1.970 con 168.600, con una ley que permitía el aborto sin restricciones. En 1.993, el Parlamento modifica la legislación, dejando únicamente como no punible, al aborto en caso que corra peligro la vida de la madre. Las cifras resultan elocuentes:

Año                Número de abortos

1.993               1.208

1.994                  782

1.995                  559

1.996                  431

1.997               3.171  [7]

1.998                  312

1.999                  151

2.000                  138

2.001                  123

2.002                  159  [8]

            Las estadísticas totales mundiales, nos hacen llegar a la misma y única conclusión posible: hay una relación directa entre la despenalización y el aumento exponencial del número de abortos. A la vez, también se da la relación inversa; es decir que, frente a la penalización del aborto antes permitido, disminuye tanto el número como la tasa de abortos.

            3. El mito de identificar el aborto legal como si fuera seguro: Aunque sea legal, ningún aborto es seguro para la gestante [9]. Las mujeres pueden sufrir serios daños físicos, psicológicos y emocionales, e incluso la muerte, como resultado de abortos legales practicados en las mejores condiciones sanitarias. Por ejemplo, en EE.UU. se han registrado 351 mujeres muertas al practicarse abortos "legales", entre 1.972 y 1.999 [10]. Además, de las 68.000 muertes maternas anuales debidas a abortos "inseguros", casi la mitad ocurren en la India -27.200 muertes anuales-, donde el aborto es legal [11]. Por tanto, la legalización del  aborto no lo convierte en una práctica "segura", ni siquiera en los países con medicina avanzada.

            Es muy abundante la bibliografía científica, que recoge los importantes daños físicos y psíquicos del aborto. Más abajo cito sólo los trabajos principales, en publicaciones científicas de primer nivel. Dejo expresa constancia que se trata de estudios realizados en países donde el aborto está legalizado, lo cual derriba el mito de que en tales circunstancias, los abortos serían seguros. Veamos.

            3.a. Daños físicos provocados por el aborto:

Negligencia en la práctica del aborto:

Thomas Strahan's Major. Articles and Books Concerning the Detrimental Effects of Abortion (Rutherford Institute, PO Box 7482, Charlottesville, VA 22906-7482, (804) 978-388.).

Kaunitz, "Causes of Maternal Mortality in the United States," Obstetrics and Gynecology, 65(5) May 1985.

Cáncer de mama:

H.L. Howe, et al., "Early Abortion and Breast Cancer Risk Among Women Under Age 40," International Journal of Epidemiology 18(2):300-304 (1989);

L.I. Remennick, "Induced Abortion as A Cancer Risk Factor: A Review of Epidemiological Evidence," Journal of Epidemiological Community Health, (1990);

M.C. Pike, "Oral Contraceptive Use and Early Abortion as Risk Factors for Breast Cancer in Young Women," British Journal of Cancer 43:72 (1981).

M-G, Le, et al., "Oral Contraceptive Use and Breast or Cervical Cancer: Preliminary Results of a French Case- Control Study, Hormones and Sexual Factors in Human Cancer Etiology, ed. JP Wolff, et al., Excerpta Medica: New York (1984) pp.139-147;

F. Parazzini, et al., "Reproductive Factors and the Risk of Invasive and Intraepithelial Cervical Neoplasia," British Journal of Cancer, 59:805-809 (1989);

Cáncer de ovarios, hígado y cervical:

H.L. Stewart, et al., "Epidemiology of Cancers of the Uterine Cervix and Corpus, Breast and Ovary in Israel and New York City," Journal of the National Cancer Institute 37(1):1-96;

I. Fujimoto, et al., "Epidemiologic Study of Carcinoma in Situ of the Cervix," Journal of Reproductive Medicine 30(7):535 (July 1985);

N. Weiss, "Events of Reproductive Life and the Incidence of Epithelial Ovarian Cancer," Am. J. of  Epidemiology, 117(2):128-139 (1983);

V. Beral, et al., "Does Pregnancy Protect Against Ovarian Cancer," The Lancet, May 20, 1978, pp. 1083-1087;

C. LaVecchia, et al., "Reproductive Factors and the Risk of Hepatocellular Carcinoma in Women", International Journal of Cancer, 52:351, 1992.

Perforación de útero:

S. Kaali, et al., "The Frequency and Management of Uterine Perforations During First-Trimester Abortions," Am. J. Obstetrics and Gynecology 161:406-408, August 1989;

M. White, "A Case-Control Study of Uterine Perforations documented at Laparoscopy," Am. J. Obstetrics and Gynecology 129:623 (1977).

D. Grimes, et al., "Prevention of uterine perforation During Curettage Abortion," JAMA, 251:2108-2111 (1984);

D. Grimes, et al.,"Local versus General Anesthesia: Which is Safer For Performing Suction Abortions?", Am. J. of  Obstetrics and Gynecology, 135:1030 (1979).

Desgarros cervicales:

K. Schulz, et al., "Measures to Prevent Cervical Injuries During Suction Curettage Abortion", The Lancet, May 28, 1983, pp 1182-1184;

W. Cates, "The Risks Associated with Teenage Abortion," New England Journal of Medicine, 309(11):612-624;

R. Castadot, "Pregnancy Termination: Techniques, Risks, and Complications and Their Management", Fertility and Sterility, 45(1):5-16 (1986).

Placenta previa:

Barrett, et al., "Induced Abortion: A Risk Factor for Placenta Previa", American Journal of Ob&Gyn. 141:7 (1981).

Recién nacidos discapacitados en posteriores embarazos:

Hogue, Cates and Tietze, "Impact of Vacuum Aspiration Abortion on Future Childbearing: A Review", Family Planning Perspectives (May-June 1983), vol.15, n° 3.

Embarazo ectópico:

Daling,et.al., "Ectopic Pregnancy in Relation to Previous Induced Abortion", JAMA, 253(7):1005-1008 (Feb. 15, 1985);

Levin, et.al., "Ectopic Pregnancy and Prior Induced Abortion", American Journal of Public Health (1982), vol.72, pág. 253;

C.S. Chung, "Induced Abortion and Ectopic Pregnancy in Subsequent Pregnancies," American Journal of Epidemiology 115(6):879-887 (1982)

Afección inflamatoria pélvica:

T. Radberg, et al., "Chlamydia Trachomatis in Relation to Infections Following First Trimester Abortions," Acta Obstricia Gynoecological (Supp. 93), 54:478 (1980);

L. Westergaard, "Significance of Cervical Chlamydia Trachomatis Infection in Post-abortal Pelvic Inflammatory Disease," Obstetrics and Gynecology, 60(3):322-325, (1982);

M. Chacko, et al., "Chlamydia Trachomatosis Infection in Sexually Active Adolescents: Prevalence and Risk Factors," Pediatrics, 73(6), (1984);

M. Barbacci, et al., "Post-Abortal Endometritis and Isolation of Chlamydia Trachomatis," Obstetrics and Gynecology 68(5):668-690, (1986);

S. Duthrie, et al., "Morbidity After Termination of Pregnancy in First-Trimester," Genitourinary Medicine 63(3):182-187, (1987).

Endometritis:

Burkman, et al., "Morbidity Risk Among Young Adolescents Undergoing Elective Abortion" Contraception, 30:99-105 (1984);

"Post-Abortal Endometritis and Isolation of Chlamydia Trachomatis," Obstetrics and Gynecology 68(5):668- 690, (1986)

Complicaciones inmediatas:

Frank, et.al., "Induced Abortion Operations and Their Early Sequelae", Journal of the Royal College of General Practitioners (April 1985), 35(73):175-180;

Grimes and Cates, "Abortion: Methods and Complications", Human Reproduction, 2nd ed., 796-813;

M.A. Freedman, "Comparison of complication rates in first trimester abortions performed by physician assistants and physicians," Am. J. Public Health, 76(5):550-554 (1986).

Riesgos añadidos para las adolescentes:

Wadhera, "Legal Abortion Among Teens, 1974-1978", Canadian Medical Association Journal, 122:1386-1389 (June 1980).

Empeora el estado general de la salud:

Ney, et.al., "The Effects of Pregnancy Loss on Women's Health," Soc. Sci. Med. 48(9):1193-1200, 1994;

Badgley, Caron, & Powell, Report of the Committee on the Abortion Law, Supply and Services, Ottawa, 1997: 319-321.

           3.b. Secuelas psíquicas del aborto:

Necesidad de tratamiento psicológico:

Thomas Strahan's Major Articles and Books Concerning the Detrimental Effects of Abortion (Rutherford Institute, PO Box 7482, Charlottesville, VA 22906-7482, (804) 978-388.).

Disfunción sexual:

Ashton,"They Psychosocial Outcome of Induced Abortion", British Journal of Ob&Gyn., 87:1115-1122 (1980).

Planteos suicidas e intentos de suicidio. Aborto y adolescencia.

Badgley, et.al.,Report of the Committee on the Operation of the Abortion Law (Ottawa:Supply and Services, 1977), pp.313-321.

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Aumento del hábito de fumar, con los correspondientes daños a la salud:

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Abuso del alcohol:

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Abuso de las drogas:

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Desórdenes alimenticios:

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Descuido de los hijos o conducta abusiva contra ellos:

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Reardon, Aborted Women - Silent No More (Chicago: Loyola University Press, 1987), 129-30, describe el caso de una mujer que golpeó a su hijo de tres años hasta matarlo, poco después de haberle sido practicado un aborto que le desencadenó un "episodio psicótico" de aflicción, culpa e ira injustificada.

Abortos de repetición:

Shepard, et al., "Contraceptive Practice and Repeat Induced Abortion: An Epidemiological Investigation," J. Biosocial Science, 11:289-302 (1979);

M. Bracken, "First and Repeated Abortions: A Study of Decision-Making and Delay," J. Biosocial Science, 7:473-491 (1975);

S. Henshaw, "The Characteristics and Prior Contraceptive Use of U.S. Abortion Patients," Family Planning Perspectives, 20(4):158-168 (1988);

D. Sherman, et al., "The Abortion Experience in Private Practice," Women and Loss: Psychobiological Perspectives, ed. W.F. Finn, et al., (New York: Praeger Publ. 1985), pp. 98-107;

E.M. Belsey, et al., "Predictive Factors in Emotional Response to Abortion: King's Termination Study - IV," Social Science and Medicine, 11:71- 82 (1977);

E. Freeman, et al., "Emotional Distress Patterns Among Women Having First or Repeat Abortions," Obstetrics and Gynecology, 55(5):630-636 (1980);

C. Berger, et al., "Repeat Abortion: Is it a Problem?" Family Planning Perspectives 16(2):70-75 (1984).

Joyce, "The Social and Economic Correlates of Pregnancy Resolution Among Adolescents in New York by Race and Ethnicity: A Multivariate Analysis," Am. J. of Public Health, 78(6):626-631 (1988);

C. Tietze, "Repeat Abortions - Why More?" Family Planning Perspectives 10(5):286-288, (1978).

Leach, "The Repeat Abortion Patient," Family Planning Perspectives, 9(1):37-39 (1977);

S. Fischer, "Reflection on Repeated Abortions: The meanings and motivations," Journal of Social Work Practice 2(2):70-87 (1986);

B. Howe, et al., "Repeat Abortion, Blaming the Victims," Am. J. of Public Health, 69(12):1242-1246, (1979).

            Nuevamente subrayo que la totalidad de la bibliografía citada, ha sido elaborada en los países donde el aborto está despenalizado, y por ende se trataría de abortos "seguros", los que -como queda probado-, son inexistentes.

            Por otra parte, hay un elemento importante para destacar. El abortero no es un médico, sino un homicida de profesión -aunque licenciado en medicina-; y esto es algo completamente distinto. La indiferencia con la que matan a las personas por nacer, más tarde o más temprano, los lleva a la acedia respecto de sus "clientas". Y esta situación, agrava el riesgo de los abortos mal llamados "seguros". Bien lo ha testimoniado uno de ellos, luego de cambiar el rumbo de su vida: "Robert Lifton, un psiquiatra, examinó el comportamiento de los doctores nazis que controlaban el exterminio en masa en los campos y entonces volvían a estar normalmente con sus familias al acabar las horas de trabajo. Denominó 'desdoblamiento' a ese fenómeno: la división de uno mismo en dos todos funcionales. Los médicos que heredé cuando me hice cargo de la dirección de la clínica -de abortos- podrían no haber tenido necesidad de una autoprotección psicológica tan sutil. Eran una cuadrilla de delincuentes profesionales descargados de todo bagaje ético o moral" [12].

            4. El mito que el aborto legal sería más seguro que el parto: Los cultores de la muerte consideran -implícitamente- que el embarazo es una enfermedad. Por eso, toda la farmacopea contraceptiva, se realiza en el ámbito sanitario. El falso silogismo sería el siguiente: el médico debe prevenir o curar enfermedades, el médico ginecólogo previene embarazos, luego el embarazo es una enfermedad… Se realizan campañas muy bien diseñadas, para atemorizar a las mujeres comunes frente a un posible embarazo. Paradójicamente, cuanto más avanza la medicina, parecería que hay más riesgos que antaño, en la espera de un nuevo hijo... En ese esquema propagandístico, la última falacia propalada, es que un aborto legal sería más seguro que un parto. Nada más falso.

            El estudio más completo al respecto, es el realizado en Finlandia, donde se estudiaron los registros de nacimientos y abortos, de todas las mujeres finesas entre los 15 y 49 años. El seguimiento abarcó el período comprendido entre los años 1.987 y 2.000. El resultado final muestra las siguientes tasas de muertes maternas, cada 100.000 mujeres:

Embarazo terminado en parto: 28,2

Embarazo concluido por aborto espontáneo: 51,9

Mujeres no embarazadas: 57,0

Embarazo finalizado por aborto provocado: 83,1

            En consecuencia, las mujeres que se han provocado un aborto tienen 2,95 más veces de probabilidades de morir, que aquellas que dan a luz a sus hijos [13].

            Otro estudio del mismo equipo -tomando la misma fuente de información-, concluyó que el 94% de las muertes maternas relacionadas con el aborto en Finlandia, no son identificables a partir de los datos de la partida de defunción [14]. Este hecho concreto, hace posible manipular las estadísticas, al tomar sin examen crítico alguno, los datos provenientes del Registro Civil.

            En los EE.UU., una investigación que abarcó los certificados de defunción, correspondientes a los pagos de partos y abortos, de unas 173.000 mujeres de bajos recursos en el Estado de California, concluyó que aquellas que abortaron tenían el doble de posibilidades de morir, respecto de las mujeres que habían dado a luz. Asimismo, las que abortaron tenían un 154% más de probabilidades, de acabar con su propia vida mediante el suicidio [15].

            Con respecto al suicidio, otro estudio realizado en Finlandia, concluyó que la tasa de suicidios cada 100.000 mujeres, fue casi seis veces mayor en las mujeres que se provocaron un aborto, con relación a las que dejaron nacer a sus hijos. En efecto:

Embarazo terminado en parto: 5,9

Tasa general anual para toda mujer: 11,3

Embarazo concluido por aborto espontáneo: 18,1

Embarazo finalizado por aborto provocado: 34,7  [16]

            La conclusión científica unánime, es que resulta mucho más riesgoso para toda mujer practicarse un aborto, que dar a luz a su hijo.

            5. El mito del mal llamado aborto "terapéutico": Transcribo la parte resolutiva de la Declaración de la Asociación Médica Nicaragüense, del 29 de junio de 2.000, a saber: "Que no existe una situación en la práctica médica actual, donde la vida humana, desde el momento de la concepción deba ser intencionalmente destruida por medio del aborto con el propósito de salvar la vida de la madre. Un médico debe hacer todo lo posible para salvar la vida de ambos pacientes, madre e hijo. Jamás debe intentar la muerte de alguno de ellos. Por tanto: No existe indicación alguna para determinar que un aborto sea terapéutico. Terapéutico significa que cura o intenta curar, en tanto el aborto no cura ninguna patología, y siempre produce la muerte de uno de los integrantes del binomio madre-hijo, como es el niño concebido en el vientre materno".

            Por otra parte, es necesario enfatizar que el embarazo es un hecho natural, que sigue -a veces-, a las relaciones sexuales. Es cierto que hay circunstancias, que hacen riesgoso un embarazo para la salud de la gestante; pero no hay relación de causalidad entre la enfermedad -otro hecho natural-, y la tutela de la vida de la persona por nacer, pues aún matando al hijo, la mujer continuará con su enfermedad… Repárese que, si se tomara este modo de razonar como legítimo, sería una medida terapéutica el dar muerte a todos los enfermos de sida, pues todos ellos suponen un riesgo letal para el resto de la población…

            En este orden de ideas, no me resisto a relatar el siguiente caso extremo. Se trata de Leslie Mardones, una chilena que padece el síndrome de Morquia, por el cual sólo tiene 89 cms. de estatura. Los médicos que la atendían le dijeron que las posibilidades de sobrevivir al parto de madre e hija, eran escasas, y que lo más probable es que, llegado el momento, deberían escoger a cual de ellas salvar. Ante este panorama, y dos meses antes del parto, Leslie viajó desde Valdivia, su ciudad de residencia, a Santiago de Chile, desoyendo los consejos médicos. El 14 de julio de 2.005, en el Hospital de la Universidad de Chile, Leslie dio a luz a su hija Catalina Alejandra, quien no padece su enfermedad, y pesó poco más de un kilo, por lo que debió permanecer más de un mes en la incubadora. En declaraciones al diario "Las Ultimas Noticias", al ser dada de alta cinco días después del parto, Leslie dijo que el nacimiento de Catalina fue “muy lindo. Sentí las contracciones y supe que había llegado el momento. Estaba nerviosa, pero verla fue lo más lindo de mi vida”. Por otro lado, sobre las críticas que recibió por arriesgar su vida, para tener a su nena, Leslie respondió: “Yo siempre dije que iba a dar mi vida por mi guagua. Si los doctores debían elegir, yo prefería que ella viviera porque es lo principal para mí”. Por último, dijo sentirse aliviada, cuando los doctores le anunciaron que su hija no padecía el Síndrome de Morquio: “No me imaginé que la Cata iba a salir bien. Fue un milagro de Dios. Yo pensé que iba a sufrir lo mismo que yo, la misma discriminación, soportando las burlas”.

            6. El mito de que la legalización del aborto reduciría la mortalidad materna: De todos los argumentos falsos, éste es el que se reitera con más insistencia, posiblemente por el impacto que causa en el imaginario colectivo. Por tal motivo, sintetizaré varios trabajos de primera línea, y de fuentes ideológicamente abortistas, que desmienten categóricamente tal mitificación.

            6.a. La atención especializada del parto es esencial, para disminuir la mortalidad materna: Científicamente, hoy resulta indiscutible, que la acción principal para la disminución de las muertes maternas, es lograr que el 100% de las embarazadas sea atendida por personal especializado; tanto antes, como durante y después del parto. Dicha atención incluye la provisión de medicamentos, infraestructura, transporte y posibilidad de derivaciones a centros de mayor complejidad. Esto lo afirma hasta el Fondo de Naciones Unidas para Actividades en Población (FNUAP), que es uno de los principales promotores del aborto a escala planetaria [17].

            Asimismo, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) [18], otra institución promotora del aborto en todo el mundo, el descenso más pronunciado en las tasas de mortalidad materna en el mundo desarrollado, tuvo lugar entre 1941 y 1951  -mucho antes de que fuera legalizado el aborto-, y coincidió con el desarrollo de técnicas obstétricas, y con mejoras en el estado general de salud de la mujer. La evidencia muestra, que también en los países en vías de desarrollo, que han logrado una reducción en las tasas de mortalidad materna, el factor crucial ha sido la aplicación de estas políticas, y no la legalización del aborto [19].

            Las estadísticas de todo el mundo muestran de forma inequívoca, la correlación entre el tipo de atención calificada del parto y las tasas de muertes maternas. El siguiente cuadro permite visualizarlo perfectamente:

Región                                                           Muertes maternas     Porcentaje de partos

                                                                       x 200.000 nac. vivos  sin atención calificada

América del Norte                                                          9                                 1%

Europa y los Balcanes                                                 45                                 3%

Latinoamérica y el Caribe                                          146                                 8%

Medio Oriente y Norte de Africa                                 175                                 9%

Asia Oriental y Pacífico                                                189                               10%

Sur de Asia                                                                    430                               21%

Africa Subsahariana                                                    967                               48%  [20] 

            6.b. No hay correlación estadística entre las leyes sobre el aborto y la mortalidad materna: Al analizar comparativamente las legislaciones de los países respecto del aborto, y correlacionarlas con las tasas de mortalidad materna, la conclusión es que no existen ni una correlación estadística ni bases científicas, para afirmar que a mayor liberalización de la legislación con respecto al aborto, disminuya la mortalidad materna. Hay países donde el aborto es ilegal o muy restringido -donde se presumen altos índices de abortos clandestinos-, que tienen menores tasas de mortalidad materna, que  otros donde esta práctica es legal y se lleva en condiciones “seguras”. Por ejemplo, de las 529.000 muertes maternas calculadas el año 2.000, un 25%, es decir 136.000 sucedieron en la India, país que permite el aborto sin restricciones [21].

            Tampoco en los países desarrollados, se puede encontrar una correlación entre la legislación sobre el aborto, y los índices de mortalidad materna. Rusia, con aborto irrestricto, tiene una tasa de mortalidad materna de 67 por 100.000 nacidos vivos. Por el contrario, Irlanda -donde el aborto es ilegal-, tiene una tasa de 5 por 100.000 nacidos vivos, que es de las más bajas del mundo. Dicha tasa es muy inferior a la de Gran Bretaña -13 por 100.000 nacidos vivos-, y a la de EE.UU. -17 por 100.000 nacidos vivos-, países sin restricciones al aborto y con altos estándares sanitarios [22].

            En América Latina, Chile -país que prohíbe todo tipo de aborto-, tiene una tasa de 31 muertes maternas cada 100.000 nacidos vivos; sólo poco por debajo del Uruguay, con 27 muertes por 100.000 nacidos vivos. Por otra parte, los únicos países con aborto irrestricto son Cuba -33 muertes maternas cada 100.000 nacidos vivos- y Guyana -170 por 100.000 nacidos vivos-. Además, las mayores tasas de mortalidad materna las tienen Haití -680-, Bolivia -420-, y Perú -410-. Ahora bien, dichos países son también aquellos que ostentan los porcentajes más altos de atención no calificada de partos, a saber: Haití el 76%, Bolivia el 65% y Perú el 59% de los partos son atendidos por personal sin la debida cualificación [23].

            6.c. La penalización del aborto disminuye tanto el número, como la tasa de mortalidad materna: En este trabajo analicé el caso de Polonia, único país que pasó de una legislación ampliamente permisiva del aborto, a su prohibición casi absoluta -excepto para el caso de riesgo para la vida de la madre-, a partir del año 1.993. Así Polonia pasó de un promedio de 135.000 abortos anuales -en la primera mitad de la década de los 80-, a poco más de 100 abortos por año, que es la cifra actual. Ahora bien, no sólo han disminuido los abortos, sino también el número y la tasa de muertes maternas, relacionadas con los homicidios prenatales. En efecto, en 1.990 -con aborto a petición-, murieron 70 mujeres como consecuencia de los mismos; y en 1.996, con aborto restringido, sólo perdieron la vida 21 gestantes por causa de aborto [24]. Paralela es la disminución de la tasa de mortalidad materna, la cual experimentó un descenso del 73,3%, pasando de 15 por 100.000 nacidos vivos en 1990; a 4 muertes maternas por 100.000 nacidos vivos, en el año 2000 [25].

            A fines del año 2.006, Nicaragua eliminó el supuesto de los abortos "terapéuticos" como no punibles. Por tanto, con esa reforma del Código Penal, quedaron criminalizados todos los tipos de aborto. El resultado de la aplicación de la reforma, ha sido una notable  disminución de las muertes maternas. Durante el año 2.007, hubo 120 muertes maternas, de las cuales sólo 2 se debieron a abortos; además, durante el primer trimestre de 2.007 hubo 37 muertes maternas, comparadas con las sólo 11 ocurridas en el primer trimestre del año 2.008 [26].

            7. Conclusiones: En síntesis, las estadísticas muestran empírica y consistentemen-te, los siguientes elementos:

            1°) Hay una relación directa entre la despenalización y el aumento del número de abortos. A la vez, también se da la relación inversa; es decir que, frente a la penalización del aborto antes permitido, disminuye tanto el número como la tasa de abortos.

            2°) No existe ningún aborto "seguro". En el aborto "legal", lo único seguro es que muere el hijo. Los riesgos para la salud física son grandes, y para la salud psíquica y espiritual de la gestante, son ineludibles.

            3°) El aborto "legal" es tres veces más riesgoso que el parto.

            4°) No existe ninguna indicación para el aborto "terapéutico".

            5°) No hay correlación estadística entre la situación legal del aborto, y la tasa de muertes maternas.

            6°) Penalizar el aborto disminuye la cantidad y la tasa de muertes maternas.

            7°) La atención especializada del parto es esencial para disminuir la mortalidad materna.

            De todos modos, lo decisivo es que nadie tiene derecho, en ningún lugar y por ningún motivo, ni bajo ninguna circunstancia, a matar a ningún ser humano inocente. Lo contrario nos retrotrae a la barbarie de los pueblos paganos, o de las ideologías del siglo X -marxismo, nazismo y relativismo pseudodemocrático-.

 

 

 

 

 



[1] Síntesis del artículo publicado en la Revista Jurídica El Derecho, Buenos Aires, del 3 de julio de 2.006.

[2] El caso de Francia ha sido cuidadosamente estudiado. Allí, en la década de los años 60, se hablaba de 1.500.000 abortos. El Ministro de Salud y Población, Raymond Marcelline, firmó el 5.11.65, el "Informe sobre la regulación de nacimientos en Francia", del Instituto Nacional de Estadísticas, publicado en la Revista "Population" (Julio-Agosto de 1966, n° 4, págs. 645 y ss.), donde se afirmó que "El número de abortos provocados no parece apenas pasar los 250.000". El experto Thierry Lefebvre demostró la inconsistencia aún de la cifra oficial, en su trabajo: "El aborto antes de la ley Veil"; y achaca a dicho organismo oficial, su complicidad en la despenalización del aborto.

[3] Nathanson, Bernard. "La mano de Dios", Ed. Palabra, Madrid, 1.997, págs. 112/3.

[4] Kissling, F. "El rol de las religiones en la elaboración de las políticas públicas". Versión manuscrita de la Conferencia dictada en la Torre de los Profesionales, el 25 de junio de 2003.

[5] Estadísticas oficiales del gobierno de los Estados Unidos de América.

[6] "Abortion Stadistics: England and Wales", Año 2.004.

[7] A finales de 1.996 el parlamento polaco aprobó una ley despenalizando completamente el aborto. A los pocos meses, dicha legislación fue anulada por la Corte Constitucional. Este hecho explica el incremento de abortos con relación a los años anteriores y posteriores.

[8] Información extraída del "World Population Monitoring", ONU, Año 2.004.

[9] Resulta extremadamente cruel hablar de aborto "seguro", cuando el hijo va a perder la vida, precisamente por ese procedimiento criminal. Esta terminología no es inocente, y expresa con claridad el grado de manipulación del lenguaje, que utiliza el lobby abortista en todo el mundo.

[10] Elam-Evans, L. et al., "Abortion Surveillance United States 2.000", Centers for Disease Control, Año 2.003.

[11] "Maternal mortality in 2000: Estimates developed". OMS, UNICEF y FNUAP, Año 2004.

[12] Nathanson, Bernard, op. cit., pág. 133.

[13] Gissler et al., "Pregnancy-associated mortality after birth, spontaneous abortion, or induced abortion in Finland, 1987-2000", American Journal of Obstetrics and Gynecology, 2004:422-427.

[14] Gissler et al., "Methods for identifying pregnancy-associated deaths: population based date form Finland 1987-2000", Pediatr. Perinat. Epidemiol., Noviembre 2004; 18(6): 448-455.

[15] Reardon DC, Ney PG, Scheuren FJ, Cougle JR, Coleman PK, Strahan T, "Deaths associated with pregnancy outcome: a record linkage study of low income woomen". South Medical Journal, Agosto 2002, 95(8):834-841.

[16] Gissler, Hemminki y Lonnqvist, "Suicides alter pregnancy in Finland, 1987-94: register linkage study". British Journal of Medicine 313:1431-4, 1996.

[17] "Mortalidad materna - Actualización 2004. El parto en buenas manos". FNUAP, Año 2.004.

[18] "Maternal Mortality: a Global Factbook". OMS, Año 1991.

[19] "The World health report 2005: make every mother and child count". OMS, Año 2005.

[20] "Making Motherhood Safer", Population Reference Boureau, Año 2.002.

[21] "Maternal mortality in 2000: Estimates developed". OMS, UNICEF y FNUAP, Año 2004.

[22] "Maternal mortality in 2000: Estimates developed". OMS, UNICEF y FNUAP, Año 2004.

[23] "Maternal mortality in 2000: Estimates developed". OMS, UNICEF y FNUAP, Año 2004.

[24] López López, Pablo, "El abortismo en Polonia ya ha sido abolido", pro manuscripto, Año 2.003.

[25] "World Population Monitoring 2002". Naciones Unidas (ONU), Año 2004.

[26] El Nuevo Diario, de Managua, del 8.4.08.