CADA VIDA HUMANA, PATRIMONIO DE HUMANIDAD

Hoy recuperamos la contribución de Margarita Fraga Iribarne a la revista "Pensamiento Provida". Aunque el artículo sea de 2003, es de plena actualidad. Incluso, casualmente, empieza citando el caso de la destrucción de las gigantescas estatuas de Buda que actualmente se recrea en la película "Cometas en el cielo".  El artículo explica el origen de la asociación Evangelium Vitae, e incluye además dos testimonios iluminadores: los casos de Carmelita y Victoria.

 

CADA VIDA HUMANA, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

A SS. JUAN PABLO II, MAGNO DEFENSOR DEL HOMBRE

Por Margarita Fraga Iribarne, Evangelium Vitae 

 

Cuando recientemente fueron destruidas unas antiguas y gigantescas estatuas de Buda en un país asiático por grupos fundamentalistas, la opinión mundial se expresó de modo unánime: Qué lástima, eran únicas e irrepetibles, se ha perdido una obra de arte “patrimonio de la humanidad”.

Fue la manifestación del respeto absoluto que merecen ciertos objetos, por ser expresión del genio humano. No son propiedad de “uno” por poderoso que este sea sino son de “todos”, porque a todos enriquecen con su presencia.

Del mismo modo, pero mucho más que cualquier obra humana por bella o grandiosa que esta sea, es el valor de cada persona humana única e irrepetible, desde el primer momento de su existencia hasta su fin natural.

Señala Aristóteles que la característica que hace al hombre sabio es su capacidad de admiración, “qaumazein”, porque solo partiendo de esta actitud interior es posible penetrar en el misterio del cosmos y aprehender su verdad.

Hoy más que nunca, es necesario recuperar la mirada admirada del sabio ante el misterio del hombre, ante cada vida humana personal, para poder conocerlo en su grandeza y así poder amarlo.

Mejor aún: siguiendo la lógica de Dios, Padre, Creador, Señor de la vida, amemos primero al hombre para así poder conocerlo y respetarlo.

Todo en el hombre es pura maravilla y sólo desde esta afirmación puede uno admirarse de su grandeza y por el contrario y conmoverse de corazón, cuando esta maravilla esencial desde su inicio, se ve corrompida o destruida pro el mal llámese violencia, aborto, eutanasia, injusticia, enfermedad, terrorismo o guerra o explotación sexual.

Todo ser humano es una maravilla:

a) Biológicamente: Hoy la ciencia biológica se enorgullece de haber podido descifrar el mapa genético de la especie humana. Es evidente que esta maravillosa  estructura molecular del ADN la han poseído todos los miembros de la especie “homo sapiens” desde su aparición sobre la tierra y es precisamente lo que la diferencia de los de las especies animales y del reino vegetal.

Este código genético está ya presente en el embrión humano desde su primera división bicelular y lo hace único, irrepetible, diferente a la madre y al padre del que procede.

b) Intelectualmente: Reflexionemos brevemente sobre los grandes logros técnicos, científicos, artísticos, culturales conseguidos por la humanidad a lo largo de los 200.000 años de su  presencia en la tierra.
  • Desde el hacha de sílex --- a la estación espacial
  • Desde la rueda --- al avión supersónico
  • Desde la primera escritura --- a los actuales medios de comunicación: teléfonos móviles, correo electrónico…

c)  Moralmente: Pensemos (ya el hecho de poder hacerlo, es una maravilla de potencia superior a la de cualquier ordenador). En todas las obras buenas realizadas en todos los momentos de la larga historia humana.

Desde el amor natural de las madres, y de los padres a sus hijos en tantas acciones heroicas, desinteresadas, solidarias, realizadas por tantos hombres y mujeres de buena voluntad de toda raza, tiempo y cultura.

Hoy brillan ante el mundo las obras de la nueva Beata Teresa de Calcuta,  madre de los pobres.

Escuchemos sus palabras:

“Si pudiéramos llevar el amor al interior de las familias, el mundo cambiaria”.

“Los niños que aún no han nacido son los más pobres entre los pobres. Están tan cerca de Dios... Yo suplico siempre a los médicos de los hospitales de la India que no maten jamás a un niño. Si nadie lo quiere, me lo quedo yo”.

“Muy pobre es el país donde se tolera privar de la vida a un niño no nacido, un niño creado a imagen y semejanza de Dios, creado para vivir y para amar”.

Admirémonos ante cada sonrisa: sólo la especie humana sabe sonreír, sonríe el bebé recién nacido en gesto de bienestar, sonríen levemente el enfermo y el moribundo cuando ya sin fuerzas para hablar quieren agradecer el amor de quienes les cuidan.

La sonrisa es el lenguaje universal  de la paz, cuando las palabras confunden y sólo el hombre artista ha hecho sonreír a las piedras, desde la sonrisa arcaica de las estatuas griegas, a la primera sonrisa del Románico que nos dedica el profeta Daniel desde el Pórtico de la Gloria en la Catedral de Santiago de Compostela, sin olvidar las figuras plácidas sonrientes de los Budas orientales.

Conozcamos el testimonio de una madre:

 

Cada vida es una historia única: La historia de una vida

Si todos pensásemos cuando traemos una vida al mundo que esa personita será única e irrepetible, probablemente existiría un respeto entre todos nosotros porque sabríamos que la misión que nos ha sido encomendada, sólo la puede realizar ella; es posible que no tenga la repercusión de un científico o literario, pero lo que sí es seguro es  que deja su impronta en el medio donde se desarrolla.

Me refiero cuando esa personita es un ser débil y disminuido pero no incapacitado para dar y cambiar el medio donde se desarrolla y crece. Mi caso es el de una pareja llena de ilusiones, luchadores y con ganas de hacerlo bien. Nace nuestra primera hija, Carmela, bellísima, una ricura. Todo era estupendo, yo quería ser la mejor madre, e iba con gran orgullo luciendo a mi hija, y en el parque todas competíamos porque nuestro hijo era el más guapo, el más listo, el más simpático…

Una mañana apareció una madre con un niño  “distinto” y no hubo palabras, el silencio fue lo suficientemente elocuente. Cuando regresaba a casa con una de mis amigas le dije “no sé si podría soportar un hijo así”. No sabía yo que con el paso de no muchos años me iba a encontrar con una hija “problemática”, mi hija Carmelita, que nos cambiaría la vida. Debido a una enfermedad cerebral que no supieron diagnosticar en su día, Carmela perdió el habla y mucha coordinación en sus movimientos.

Aquí empezó un largo peregrinaje por las clínicas prácticamente para nada, ya que después de incluirla en un colegio de sordomudos nos dijeron que no era ese su problema sino un problema cerebral. En aquella época había muy pocos colegios especializados y  a Carmelita no la admitieron en ninguno. ¿Qué hacemos? -nos dijimos-, cuidarla nosotros con todo nuestro amor y que Dios nos dé fuerzas para salir adelante y nos las dio.

Entonces nosotros encontramos el camino para crear nuestros métodos didácticos que a ella le favorecieran, mucha alegría, buena convivencia, si alguien se enfadaba, ella lo notaba y mucho, y sobre todo mucho canto, mi familia se convirtió en una familia musical (toda una familia ya que después de Carmelita vinieron cuatro niños más).

Tengo que decir que a mis hijos no les costó convivir con su hermana ya que les hicimos comprender desde un primer momento que estaba malita y que había que tener mucha paciencia con ella. Recuerdo con mucho cariño las palabras de una doctora que me decía ”no se preocupe, sus hijos saldrán fuertes y generosos”, y así ha sido.

Hoy día mis hijos son mi mejor obra, generosos, alegres y trabajadores y sobre todo se quieren muchísimo todos y se ayudan y se comprenden. A esto han llegado aprendiendo a renunciar y a hacer felices a los demás, a disfrutar con pequeñísimas cosas como eran que Carmelita se peinase y que Carmelita recogiera con todos la mesa… han cantado miles de canciones que a su hermana le gustaban, cada vez que se iban de viaje le traían un regalito a su hermana… mil cosas que sólo la gente que las ha vivido puede entender…

Así ha pasado nuestra vida, con mucho esfuerzo, renuncia y mucho amor que se han visto de sobra recompensados por la figura de Carmela. Su padre, que la adoraba, se fue antes que ella, con una pena enorme por el futuro de su niña y por dejarme a mí sola con ella. Sin embargo, en los momentos más difíciles siempre Dios ayuda y un mes después, encontramos lo que siempre habíamos buscado, un colegio donde la gordita iba todos los días contenta y fue tratada con todo el cariño y dedicación posible hasta el día en que enfermó. 

La enfermedad y muerte de Carmelita ha dejado un vacío insustituible en nuestra familia, aunque su recuerdo de 36 años de risas y llantos, penas y alegrías, seguirá siendo el vínculo de unión de nuestra familia que seguirá creciendo en torno a su recuerdo. Porque un niño como Carmela no es una carga, ni mucho menos, es un regalo, son niños que precisamente por ser siempre niños durante toda su vida, sólo piden y dan cariño convirténdose en la alegría de los que les rodean.

Este es nuestro testimonio el de una vida que ha llenado de amor a cuantos la rodeaban

El camino del dolor lleno de lágrimas sólo se puede entender desde el amor eterno de Dios. Cuando te sientes desgarrado en lo más profundo de tu ser y eres capaz de dejarte amar y cambiar tu amor por un amor purificador que te lleva a convertirte en hija de Dios”.

(Testimonio. Mº del Carmen González Abelaira)

 

 

d) Espiritualmente:

La Beata Madre Teresa de Calcuta en las palabras citadas ha expresado el motivo de su amor a todos los desheredados del mundo, pobres, moribundos deficientes, fundamento de la dignidad personal de cada hombre:

Cada uno de nosotros, los miembros de la especie humana, somos creados a imagen y semejanza de Dios.

El Catecismo de la Iglesia Católica, lo expresa así:

“356.- De todas las criaturas visibles sólo el hombre es ‘capaz de conocer y amar a su Creador’, es la ‘única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma’, sólo él está llamado a participar por el conocimiento y el amor en la vida de Dios. Para este fin ha sido creado y ésta es la razón fundamental de su dignidad. [...]

357.- Por haber sido hecho a imagen de Dios, el ser humano tiene la dignidad de persona; no es solamente algo sino alguien. [...]”.

Esta verdad sobre el origen del hombre expresada desde el principio en el libro del Génesis (Gn. 1, 27) es renovada por Cristo con su venida al mundo en carne humana, en el momento culminante de la Historia.

Santa Catalina de Siena, en su diálogo sobre la Divina Providencia, llega a expresar con audacia la grandeza de este intercambio:

“Nosotros somos tu imagen y Tú eres la nuestra, gracias a la unión que realizaste en el hombre, al ocultar tu eterna deidad bajo la miserable nube e infecta masa de la carne de Adán. Y esto, ¿por qué? No por otra causa que por tu inefable amor”.

La Iglesia Católica proclama el Evangelio de la vida a todos los hombres y mujeres hasta el fin del mundo:

“Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn. 10, 10. Encíclica Evangelium Vitae. nº. 1)

Pero el Evangelio de la vida está en contradicción con la experiencia lacerante de la muerte, que entra en el mundo y oscurece el sentido de toda la existencia humana (Evangelium Vitae nº. 1.7)

La citada Encíclica explica con claridad lo que S.S. Juan Pablo II ha calificado como “cultura de la muerte” que amenaza nuestro mundo:

“Todo lo que se opone a la vida, como los homicidios de cualquier género, los genocidios, el aborto, la eutansia y el mismo suicidio voluntario; todo lo que viola la integridad de la persona humana, como las mutilaciones, las torturas corporales y mentales, incluso los intentos de coacción psicológica; todo lo que ofende a la dignidad humana, como las condiciones infrahumanas de vida, los encarcelamientos arbitrarios, las deportaciones, la esclavitud, la prostitución, la trata de blancas y de jóvenes; también las condiciones ignominiosas de trabajo en las que los obreros son tratados como meros instrumentos de lucro, no como personas libres y responsables; todas estas cosas y otras semejantes son ciertamente oprobios que, al corromper la civilización humana, deshonran más a quienes los practican que a quienes padecen la injusticia y son totalmente contrarios al honor debido al Creador” (Evangelium Vitae nº 3).

 “Por desgracia, este alarmante panorama en vez de disminuir se va, más bien, agrandando [...] Surgen nuevas formas de agresión contra la dignidad del ser humano, a la vez que se va delineando y consolidando una nueva situación cultural que confiere a los atentados contra la vida un aspecto inédito y podría decirse aún más inicuo” (Evangelium Vitae, nº 4).

Ante esta situación real de la existencia de fortísimas estructuras de pecado que destruyen millares de vida humana generando océanos de dolor, que derrotan la inteligencia y congelan el corazón de tantos países, envejeciéndolos (España y toda Europa), ¿cómo actuar con garantías éxito?

“Muerte y vida lucharon en singular combate y la muerte ya va de vencida” (Secuencia del Domingo de la Resurrección).

“Porque nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso, sino contra los principados, autoridades y poderes que dominan este mundo de tinieblas, contra las fuerzas sobrehumanas y supremas del mal, por eso tomad las armas de Dios [...] Estad firmes, repito, abrochaos el cinturón de la verdad y por coraza poneos la justicia; bien calzados para estar dispuestos a anunciar el Evangelio de la paz” (Ef. 5, 12-13).

Toda la enseñanza del Magisterio de la Iglesia Católica, primera y perfecta organización globalizada, representa un Corpus compacto y sin fisuras en defensa del hombre y de su dignidad y de su hábitat natural, la familia basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, indisoluble hasta la muerte.

Cristo defiende al niño, a la mujer y al matrimonio.

Estas enseñanzas se prolongan en todos los Padres de la Iglesia y a través de su doctrina social.

Quisiera subrayar los grandes documentos publicados en el XX sobre este tema.

  • Encíclica Humanae Vitae (1968).
  • Carta de los Derechos de la Familia (1983)
  • Domum Vitae (1987)
  • Catecismo de la Iglesia Católica (1992)
  • Encíclica Evangelium Vitae (1995)

Como respuesta a la petición que el Papa hace en el nº 100 de esta Encíclica nace la Asociación Evangelium Vitae a la que pertenezco.

“Es urgente una oración por la vida que abarque al mundo entero” (Evangelium Vitae, nº 100).

En 1998, ante la presentación de varios proyectos de ley, en el Congreso de los Diputados, que hubieran convertido en la legislación española el aborto de delito despenalizado en derecho de la mujer, un grupo de fieles de la Archidiócesis de Madrid, provenientes de la Adoración Nocturna Española, de los Hogares de Santa María y del Opus Dei, nos unimos para orar y trabajar en defensa de la vida y la familia. Así nació la Asociación Evangelium Vitae, con dos pilares fundamentales: adoración al Santísimo y rezo del Santo Rosario a Nuestra Señora, Madre de Jesús, Camino, Verdad y Vida.

Aquella acción unida a la de otros muchos grupos en defensa de la vida, consiguió que en España se rechazasen por un solo voto los antedichos proyectos de ley.

La Asociación Evangelium Vitae fue aprobada como asociación privada de fieles en la Archidiócesis de Madrid por el Cardenal Arzobispo D. Antonio María Rouco Varela, el 13 de marzo del año 2000. La Asociación Evangelium Vitae, recién nacida, pequeña, quiere vivir siempre en el regazo de la Santa Madre Iglesia, alimentada de su Magisterio y rodeada por los brazos amorosos de Dios Padre Todopoderoso.

Tiene como carisma evangelizar la sociedad, abriendo un camino de oración y reparación por los pecados cometidos contra el plan de Dios sobre el hombre y la familia: aborto, eutanasia, terrorismo, divorcio, etc. De la oración surgen las acciones para defender como ciudadanos los derechos de la vida y la familia en el ámbito público.

Para conseguir estas finalidades se organizan las siguientes actividades:

  • Vigilias los días 24 de cada mes en el Templo Eucarístico Diocesano de San Martín (C/ Desengaño 26, Madrid).
  • Colaboración en la Vigilia Solemne por la Vida que se celebra en la Catedral de la Almudena de Madrid anualmente.
  • Rezo del Santo Rosario a la puerta de clínicas abortistas.
  • Asistencia a madres embarazadas.
  • Elaboración de cartas a políticos y artículos en medios de comunicación defendiendo la vida y la familia.
  • Colaboración en cursillos prematrimoniales.
  • Difusión de la oración a la Virgen incluida en la Encíclica Evangelium Vitae.

Las Vigilias por la vida y la familia consisten en la celebración de la Misa, en la cual, la homilía y la plegaria de los fieles se dedican a estas intenciones. Al terminar se expone el Santísimo y ante Su Divina Presencia, se reza el Rosario meditado. Para esto hemos redactado el texto de los 20 misterios con una pequeña reflexión.

En esta devoción nos alienta muy especialmente la reciente Carta Apostólica del Papa Juan Pablo II Rosarium Virginis Mariae, en la que se nos enseña a contemplar a Cristo a través de los ojos de María y con Ella orar por la Vida, la Familia y la Paz.

Partiendo de esta espiritualidad hemos elevado la petición a Su Santidad Juan Pablo II, a través de la Subcomisión de Vida y Familia de la Conferencia Episcopal Española, para que incluya en las Letanías del Rosario, la invocación:

MATER VITAE. ORA PRO NOBIS

MADRE DE LA VIDA. RUEGA POR NOSOTROS

Así, la plegaria por la vida abarcaría al mundo entero.

El Papa nos enseña en la Carta del Rosario que sólo a través de la intercesión materna de María, la “Omnipotente por Gracia” (Beato Bartolomé Longo), podrá ser vencida la cultura de la muerte que oprime nuestro mundo.

Con anterioridad, en el nº 100 de la Encíclica Evangelium Vitae, el Papa nos decía que “Jesús mismo nos ha mostrado con su ejemplo que la oración y el ayuno son las armas principales y más eficaces contra las fuerzas del mal (cfr. Mt. 4, 1-11) y ha enseñado a sus discípulos que algunos demonios sólo se expulsan de este modo (cfr. Mc. 9, 29)”.

La Asociación Evangelium Vitae se une a la Iglesia y a todos los hombres de buena voluntad en la proclamación del Evangelio de la Vida para conseguir que la civilización de la verdad y del amor triunfe entre nosotros para alabanza y gloria de Dios Padre, Creador y amante de la Vida y para el bien de las almas.

Cada vida humana, única e irrepetible, con toda su riqueza biológica, intelectual, moral y espiritual es patrimonio de la humanidad y merece un absoluto respeto desde su inicio hasta su fin natural.

Apoyados en Jesús y en Santa María Madre de la Vida, conseguiremos la Victoria.

 

“Victoria"

¡¡Victoria!! Ha nacido. Victoria es el nombre de una niña morenita como su padre, arropada por el gran amor de su madre blanca y rubia.

Guardo en mi retina como en una estampa la imagen de la habitación sencilla, sin regalos ni centros de flores, donde estaban la hija recién nacida y su madre, que la miraba con ternura para aprender sus rasgos que ya no olvidará jamás.

Victoria ha nacido porque su madre la aceptó en su vientre a pesar del abandono de su padre natural. Victoria, la campeona, se ha salvado y su madre también; no pasará el resto de su vida llorando la equivocación sin retorno que es el interrumpir voluntariamente el embarazo ya comenzado de un hijo, sino que vivirá para cuidar y luchar por sacar adelante a esta niña.

Cuando se estrecha entre los brazos un bebé que ha pasado por el corredor de la muerte, y se ha salvado de la sentencia del aborto; cuando se besa su carita, suave y caliente, cuando se siente en el regazo su cuerpecito entregado en la suprema confianza del recién nacido dormido, se comprende plenamente la perversidad de la cultura de la muerte.

Y con Victoria, la Navidad ha vuelto. En todo niño que nace, se renueva la alegría de la Navidad, porque cada hombre que viene a este mundo participa de la Encarnación del Hijo de Dios.

 

En la capilla de la Maternidad, hay un cuadro del Virgen de Czestochowa, que parece decir: “No tengas miedo, hija mía, la más pequeña, ¿no estoy yo aquí, que soy tu Madre?”

No le faltarán dificultades en la vida a Victoria y a su valiente mamá. Pero ellas y nosotros estamos contentos: el mundo es mejor porque Victoria ha nacido”.

Laus Deo.

 

Madrid, noviembre de 2003.